Al final de la partida, extrañamente, siempre nos quedamos tu y yo.
Me abrazaras en la distancia. Me haras reir. Borraras los nubarrones durante una media de unas horas.
Pero cuando la noche llega, ah, ni tus brazos son capaces de ampararme de los horrores.
Hemos vuelto al principio. A la casilla de salida de la que parece que soy incapaz de salir despues de cuanto...?
Lo extraordinario no es que yo pierda. Lo realmente antinatural es que yo alguna vez gane.
Da igual lo que me juegue. Dan igual las probabilidades. Si son cartas, si son dados, si es la ruleta rusa.
Siempre eligire el color que no es y apostare todo lo que tengo al caballo perdedor.
Para terminar con la boca llena del sabor amargo de la derrota.
Deberia acostumbrarme.
Ya estoy sintiendo como me esta inundando.
He vuelto a elegir mal.
He vuelto a perder.
Habia olvidado durante un breve lapsus de unos meses, que yo soy el principe en su trono de piedra y hielo. Que nada ni nadie puede conseguir que abandone la corona que yo mismo me adjudique como mia.
No sé a que he estado jugando.
No sé en que punto me olvidé de que el amor es una mentira.
No sé cuando he olvidado que los que no tienen corazon no merecen esperar nada a cambio.
No sé como pasó... Pero duele.
Al fin de al cabo, no es extraordinario que yo pierda.
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