Abrazame, besame, rompenme. Lo único que deseo es resucitar del dolor que siento.
Aunque mis labios se fruncen en la una sonrisa, es solo un musculo. Un acto que no comparte mi alma.
En el hastío de la noche primaveral, busco en refugio de unos brazos que me alcen de la nada. Del hombro eterno confesor donde poder soltarlo todo, buscando el eterno perdón.
Cuando he gritado, dijeron que las palabras eran demasiado dolorosas como para escucharlas. Demasiado necias y vacías.
Como si estuvieran cargadas de mentiras o de simples exageraciones
Tal vez mi cuerpo no presente rasguños, pero he sido deshilachada como una muñeca rota de trapo.
Tengo el alma masacrada y el corazón representa solo los restos de una batalla perdida.
Si me encontraras, te arañaría.
Si me abrazaras, te apuñalaría.
Si te dijera la verdad, me odirias.
Soy una flor que espera en vano la primavera. Una rosa cargada de espinas de miedo y dolor.
He jugado una partida de dados que yo no deseaba y he perdido. He pagado la prenda con mi cuerpo de doncella. ¡Ya no tengo nada que ofrecerte!
Sin embargo, en las noches sin luna te espero en vano, a pesar del temor a volver a ser destrozada.
Ojala tu seas distinto al dragón.
Ojala me abrazaras.
Ojala me escucharas y no me odiaras por todo lo que he hecho.
Creo que entonces me desangraría a base de lagrimas
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