Mi niñez se resume en el odio acerrimo, en los insultos del patio y en esconderse detras de los bancos cuando los gritos eran demasiado fuertes. De pasillos vacios donde pasar la tarde y esquinas donde sentarse tratando de aislar el frio.
Se resume en libros. En bibliotecas a donde los gritos de los juegos no alcanzan. A coros donde no se obliga a salir a la calle.
Los insultos y los grandes insabores siguen resonando.
Por eso hay que llevar mascaras.
Para evitar que el mundo hiera con espadas.
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